Los tipos de demencia senil

Actualizado: 29/05/2017

La población mundial está envejeciendo. Ciertos logros tecnológicos de la medicina moderna que han ocurrido durante los últimos 70 años, como el desarrollo de nuevas vacunas, antibióticos, medicamentos para quimioterapia, además de los avances en la esterilización, entre otros, favorecieron la adopción de medidas capaces de prevenir o curar muchas enfermedades hasta entonces fatales.

En consecuencia, se ha observado la reducción de las tasas de mortalidad para todos los grupos etarios. No obstante, junto con esto ocurrió una paradoja: el aumento de la edad de las personas mayores ha dado lugar a la aparición de enfermedades típicas de esa edad que antes no se conocían.

Entre las enfermedades neuro-psiquiátricas más prevalentes en la vejez están los cuadros de demencia, junto con los trastornos depresivos.

Tipos de demencia senil

tipos de demencia senilAntes de empezar a hablar sobre la demencia, es importante tener en cuenta que hay tres posibilidades de envejecimiento del cerebro: el envejecimiento saludable, el deterioro neurocognitivo leve y los cuadros demenciales.

1- Envejecimiento Saludable

El envejecimiento saludable se caracteriza por una decadencia propia de la edad, debido a procesos fisiológicos que generan cambios evolutivos a lo largo de la vida. Por esta razón, la distinción entre las pérdidas esperadas para la edad avanzada y las que caracterizan el comienzo de un proceso de deterioro patológico se vuelve tan difícil.

Pueden ser parte del proceso de un envejecimiento saludable: la dificultad en alternar y dividir la atención entre dos o más estímulos, la disminución de la velocidad motora y del procesamiento mental, el deterioro leve de la memoria para los acontecimientos recientes, no recordar acciones planeadas para realizar en el futuro y la dificultad para nuevos aprendizajes.

2- Deterioro neurocognitivo leve

El deterioro neurocognitivo leve también se caracteriza por ciertas pérdidas, sin embargo, éstas son más altas que las del envejecimiento saludable y no tan intensas como las que ocurren en la demencia, permitiendo al individuo, aunque con cierta dificultad, mantener la independencia frente a las actividades de la vida diaria.

Estas personas que se encuentran en una etapa intermedia entre los procesos normales de envejecimiento y los de un cuadro de demencia, presentan un alto riesgo de desarrollarla.

3- Cuadros demenciales

Cabe aclarar que la demencia no es una enfermedad en sí, sino más bien un término usado para describir un síndrome, o sea, un grupo de síntomas que pueden acompañar ciertas enfermedades o condiciones.

La demencia es una condición clínica producida por diferentes y numerosas causas, en que ocurre el deterioro de la capacidad cognitiva asociada a cambios comportamentales, con la pérdida de la capacidad para realizar tareas complejas. Claro que necesariamente hay que tener en cuenta el nivel de funcionamiento intelectual previo del paciente.

Por lo tanto, la demencia puede ser definida como un síndrome determinado por el deterioro de la capacidad intelectual, lo suficientemente fuerte como para comprometer el desempeño de las actividades de la vida diaria de la persona, además de influir negativamente en su independencia.

En algunos países, los cuadros demenciales son agrupados bajo la clasificación de Trastornos Neurocognitivos. Dichos cuadros pueden subdividirse en dos grupos: los reversibles y los irreversibles.

– Las demencias reversibles pueden ser causadas por los siguientes factores: depresión, problemas endócrinos (hipotiroidismo o hipertiroidismo, entre otros), la mala nutrición, las deficiencias de vitaminas (B12, ácido fólico, tiamina), la anemia, la deshidratación, el uso inadecuado de medicamentos, la hidrocefalia normotensiva, infecciones y tumores cerebrales.

Al tratarse adecuadamente el problema que le dió origen, generalmente los síntomas de la demencia desaparecen.

– Las denominadas demencias irreversibles, por ahora no pueden curarse con la medicina convencional y se caracterizan por procesos degenerativos del cerebro.

En este grupo se encuentran: el Mal de Alzheimer, la enfermedad vascular, la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob, la enfermedad de Huntington, la enfermedad de Pick, el Mal de Parkinson, la demencia asociada con el SIDA y la que tuvo origen por un traumatismo craneal.

Las principales causas de la demencia senil

La demencia producida por la enfermedad de Alzheimer es la más frecuente, estimándose en un 60 al 80% de los casos. Se caracteriza por la aparición gradual y se debe al depósito de dos proteínas en el cerebro: la proteína beta-amiloide y la proteína tau.

Aproximadamente el 5% de las personas entre los 65 y los 75 años de edad la desarrollan. Con el aumento de la edad, a partir de los 85 a los 90 años, la perspectiva aumenta a casi el 50%. En estos casos, su evolución es lenta pero gradual.

Revertir el Alzheimer

Los factores genéticos influyen en su aparición. Mantener actividades rutinarias diarias que estimulen tanto el cerebro como el cuerpo, pueden ser considerados factores neuroprotectores.

En general, su principal característica es la pérdida de la memoria para informaciones recién aprendidas. Sumado a esto, el paciente puede olvidarse de fechas o eventos importantes, hacer preguntas repetitivas y no recordar los lugares donde guardó ciertos objetos. Además, los nombres de objetos pueden ser olvidados o cambiados.

Dificultades en cuanto a la orientación espacial pueden surgir, como perderse en un entorno familiar, además de la incapacidad para aprender nuevos caminos.

Los movimientos pueden llegar a ser más lentos y menos precisos. Además, hay un aumento de la latencia de las respuestas y la capacidad de abstracción tiende a disminuir. También pueden ocurrir actos incompatibles con la personalidad y el comportamiento característico de la persona, así como otros síntomas psiquiátricos.

Cuadros vasculares son considerados la segunda mayor causa de demencia, estimándose en un 10% de los casos.

Son originados por accidentes cerebrovasculares, también conocidos como derrames, que pueden ser pequeños, múltiples y acumulativos -con inicio gradual-, o de gama más amplia -con inicio repentino y agudo-.

Su prevalencia es inferior al 10% de los individuos mayores de 60 años, aumentando al 30% a partir de los 85 años.

La gravedad y el deterioro que causan dependen de la localización y extensión del ACV. Este problema puede tratarse e interferir para prevenir su evolución.

Es posible evitar la recurrencia de ACVs por medio del control de la obesidad, de la hipertensión arterial (presión arterial alta), de la diabetes, de los niveles de colesterol y glucosa en la sangre, del tabaquismo y mediante la práctica de actividad física frecuente.

Alrededor del 80% de los ACVs afectan a regiones del cerebro responsables de la concentración, la capacidad de juzgar situaciones con bases en normas sociales, la habilidad para planificar y poner en secuencia adecuada las etapas para lograr determinado objetivo, el control de las emociones, el control de la impulsividad, cambios en el habla, la marcha y el control de los esfínteres.

Sólo el 20% de los ACVs afectan a regiones del cerebro relacionadas con la memoria.

Actualmente se estima que la mayoría de los casos de demencia se deban a la suma de las lesiones degenerativas producidas por el Mal de Alzheimer y las anormalidades en la circulación cerebral.

Por otra parte, se ha vuelto cada vez más evidente la posibilidad de prevenir la demencia por el estilo de vida saludable (dieta equilibrada y estilo de vida activo) y el tratamiento de los factores de riesgo (diabetes, hipertensión arterial, colesterol, etc.), desde que sean iniciados a tiempo.

Además, hay tratamientos alternativos que pueden reducir significativamente sus síntomas e incluso revertir el cuadro en algunas personas.

Espero que te hayan gustado estas informaciones sobre los tipos de demencia senil.

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> Un método natural que combate las causas del Alzheimer. 

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